26 mar. 2013

El lago Nemi

Foto tomada de Wikipedia


Tenía que ir a Roma para una reunión de trabajo y resulto que no era allí sino en  una colina de Nemi. Fue una sorpresa muy agradable conocer y pasar unos días en un lugar tan precioso, antiguo y atrayente.
Nemi es un pequeño pueblo de no llega a 2000 habitantes cerca de Roma que tiene su fama por encontrarse construido  en una colina que desciende al lago de su mismo nombre. Es un lugar visitado por muchos turistas por la belleza natural que encierra todo el conjunto de pueblo y lago.
El lago es famoso por estar cerca de las montañas albanas  y el lago Albano más conocido y mayor, y también porque se encontró en él un par de barcos que utilizaba para recreo el antiguo emperador Calígula en ese lugar. Los barcos desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial y hoy un pequeño puerto y bahía aloja embarcaciones sencillas con las que los turistas pueden dar paseos por el lago. El lago está rodeado por un bosque frondoso  en el que que se han construido villas al borde del agua  y también ofrece la posibilidad de adentrarse en él a través de  caminos de senderismo y bicicleta que no dejan nunca la vista sobre el lago.
Los atardeceres y las puestas de sol son allí una verdadera maravilla y las madrugadas presentan un panorama desde la altura de unas nubes  que reposan sobre el agua como queriendo cubrir y proteger el lago debajo de ellas. Son fenómenos causados por el vapor que emana del lago porque alzando la vista  podía ver las nubes perfectamente en el cielo. O bien se puede utilizar la imaginación y pensar  que una de ellas no  quiere  ascender para quedarse como una perfecta almohada blanca y esponjosa sobre el lago.

El pueblo de Nemi es muy antiguo. Sus calles ascendentes son tan estrechas que puedes tocar ambos extremos con los brazos apoyándolos en las casas. Están construidas con piedras que se escalonan cada metro y medio para hacer más fácil el ascenso. A sus lados las casas adornan los balcones con macetas de flores y los vecinos pueden hablarse tranquilamente de uno al otro sin tener que levantar la voz.
Es un lugar que conserva la atracción de las cosas antiguas y muy bellas que parece hemos decidido no destruir y seguir utilizando para la relajación de nuestros sentidos y espíritu.