16 abr. 2014

La lucha de Caddy Adzuba. Mujeres en la Republica Democratica del Congo


Situación en la República Democrática del Congo

Lo que está ocurriendo en la R.D. del Congo es un genocidio sexual o un femicidio. La violencia sexual ha sido perpetrada por todos los grupos beligerantes. El objetivo de las violaciones, usadas como arma de guerra, es destruir la moral del enemigo. Para ganar un terreno, la mejor opción es atacar al más fuerte y, pese a su condición de vulnerable, la mujer congoleña es parte clave de la integridad familiar y del sustento de muchos hogares. Su destrucción física y psicológica es una victoria, un hogar menos. 

Las violaciones se acompañan a menudo de mutilaciones y todo tipo de vejaciones. Los atacantes incluso llegan a utilizar palos o bayonetas para destrozar el aparato genital de las mujeres, cuyo resultado son fístulas, infecciones, esterilidad y enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, así como el rechazo, muchas veces, de familias y comunidades.
Además, las violaciones indiscriminadas a lo largo de los años han hecho que estas atroces prácticas ya no solo sean cosa de hombres uniformados, sino también civiles, cuyo estímulo es un saqueo, las drogas o una superstición infundada e inhumana como la que asegura que violando a un bebé o a una niña virgen una persona seropositiva puede curarse.


Adzuba es miembro de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación de Kivu-Sur (AFEM-SK). Gracias a esta institución se han realizado distintas alegaciones a la Corte Penal Internacional y al Senado de los Estados Unidos, denunciando la violencia sexual que sufren las mujeres en su país, que vive en guerra desde 1996 y en el que se cifra una media de cuarenta violaciones diarias.


Caddy es también presidenta de AFIDEP, asociación que trabaja con mujeres desmovilizadas, es decir, que habían sido reclutadas y/o violadas por las milicias, y con niños y niñas abandonados y perdidos. El objetivo es conseguir su reinserción en la sociedad, y por lo que respecta a las mujeres, conseguir que puedan valerse por sí mismas con un trabajo digno.

La Fundación Mainel trajo recientemente a la periodista a España, para difundir su mensaje, para ayudarla a levantar su voz contra esta terrible injusticia. Y quiere seguir siendo su altavoz desde la distancia, para que su testimonio no caiga en el olvido.

Esta fundación presenta una exposición sobre este tema en su sede de Madrid.