8 oct. 2014

La tercera guerra mundial, las puertas del infierno.

Las puertas del infierno

Nagib Aoun

No es una manifestación de pesimismo, sino la constatación de una realidad muy negra que esta abierta a todos los posibles e imposibles. La región del Oriente Medio esta en medio de tantos cambios y conflictos que no se conocen quienes son los verdaderos causantes de ellos ni los resultados inevitables  que van a surgir  y el Occidente sean los Estados Unidos o la Unión europea se encuentran en las primeras filas de la tragedia que sucede, inmersos en una  vorágine que el mismo ha contribuido a provocar.

El principio era una sensación fría a pesar de que las nubes amenazaban acumularse, un pulso de músculos  seguido de ataques militares de los que se ignora su eficacia real y el tiempo que pueden durar,  el resultado esta ahí: un clima de angustia, una aprensión legitima y la convicción unánime de que en el contexto actual ningún resultado esta garantizado se trate de la supresión del llamado Estado Islámico y de terroristas de todas clases o del hundimiento de nuevos “ rectificadores de error” en un conflicto sin fin que tiene  tentáculos transnacionales.

La historia nos ha enseñado a través de decenios y siglos que no se puede prometer nada: se sabe cuando las guerras comienzan pero no  se sabe como terminan   y que sorpresas nos deparan la caja de Pandora.

La guerra  mundial contra  los terroristas del  Estado Islámico  era inevitable, sobre todo a raíz de su extensión tan grande a partir del movimiento inicial por el califa proclamado a sí mismo, Abou Bakr el-Baghdadi, un movimiento que ha salido de las tinieblas, utilizando la tecnología occidental para conseguir sus objetivos y que intenta  desde sus bases de Siria e Irak propagar “ la buena palabra” hasta Occidente, pasando por las monarquías del Golfo. Estas monarquías que al principio se dejaron seducir por un mensaje islamista que les parecía adecuado con la política de la región, especialmente en línea con el régimen asadita honni.

La única seguridad que existe hasta hoy es: la determinación de la coalición internacional de terminar con los  “ locos de Dios” en el suelo sirio-iraquí y de impedir la extensión  de “ el islamismo conquistador” en un Occidente que acaba de descubrir que el mismo guarda y da calor  a una serpiente dentro de su seno, hombres y mujeres que   ven en la acción terrorista el camino evidente que les conduce al cumplimiento de sus deseos. ¿ Pero y después? ¿ Cuánto tiempo va a durar la expedición militar dirigida por los Estados Unidos? ¿ Va a conseguir erradicar el monstruo islamista o va a contentarse de retenerla solo en la región que ocupa ahora?  Y si durante las operaciones  surgen los “daños  colaterales” y las poblaciones civiles se encuentran en  una trampa mortal, ¿los Estados de la coalición irían mas lejos con el riesgo de envolverse totalmente en las guerras sirio-iraquí?.  ¿ Cuál seria entonces la opinión publica de los países concernidos, una opinión que generalmente es  hostil a toda intervención militar en el extranjero?

Otro gran  interrogante  seria: ¿ Aprovecharían los kurdos la situación para proclamar el estado que ellos han fantaseado durante mucho tiempo, un estado  que se extendería desde Siria hasta Irak? ¿ Y cual seria la suerte de Bachar el-Assad, continuaría él a mandar sobre un país devastado, aprendería de las consecuencias de la caída total de su régimen o se encontraría el a la cabeza de un “Alaouistan” hambriento en donde la capital seria Lattaquié?.
Contra mas dure la “guerra mundial” contra el Estado Islámico, mas se dislocaran las fronteras que nacieron del acuerdo Sykes-Picot. Mientras tanto estas son las puertas del infierno que acaban de abrirse hace poco en el Oriente Próximo y nadie puede predecir  cuando se cerraran.

Y una ultima pregunta: Esta tempestad ¿ dejara de tocar el Líbano?

Traducido del   periódico L´Orient y editado para la africana