22 may. 2017

Datos sobre el hambre en Africa en la actualidad

AQUÍ TENEMOS UNOS DATOS PUBLICADOS POR LA ONG WORLD VISION

Una gran crisis de hambre, causada por la sequía, los conflictos y la mala gestión de los recursos, deja actualmente a más de 22 millones de personas en África en un estado de urgente necesidad: Sudán del Sur, Somalia, Kenia y Etiopía son los países más afectados.

●       Más de 3,5 millones de niñas y niños sufren de malnutrición grave, muy por encima de las tasas globalmente aceptables.

●       Con la hambruna declarada en Sudán del Sur, la crisis del hambre en Somalia, alcanzando los niveles de hambruna, y la sequía severa en Kenia, 700.000 niños y niñas que sufren desnutrición aguda se encuentran al borde de la muerte.

●       La situación de malnutrición aguda en los niños y niñas menores de cinco años, las mujeres embarazadas y las madres lactantes constituyen una grave preocupación en las zonas afectadas por la sequía, especialmente en partes de Somalia, Kenia y Etiopía.

●       Para la ONU es la mayor crisis humanitaria desde 1945. Sin ayuda morirán millones de personas en 6 meses.

Situación de los países más afectados

Etiopía: La persistente sequía en las zonas de tierras bajas de Etiopía ha aumentado la vulnerabilidad de la población a la vez que se agravan los brotes de enfermedades y se hace imposible el acceso a los alimentos. El número de personas que necesitan ayuda alimentaria de emergencia ha pasado de  5,6 millones a 7,7 millones.

Kenia: El gobierno de Kenia espera que 4 millones de personas necesiten ayuda para julio de 2017. Actualmente, alrededor de 700.000 niños kenianos menores de 5 años se enfrentan a la inanición.

Somalia:  Las pérdidas de cultivos y ganado y la escasez de agua en Somalia han causado que más de 440.000 personas abandonen sus hogares desde el mes de noviembre. El cólera ha causado ya cientos de muertes por lo que la OMS lanzó una campaña de vacunación en abril, en 7 zonas de alto riesgo.

Sudán del Sur: La situación de 100.000 personas en Sudán del Sur es tan mala que Naciones Unidas decretó oficialmente, hace unos meses, la situación de hambruna.
Según el último informe de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), 1,9 millones de personas están desplazadas internamente y 1,7 millones de refugiados sudaneses viven en países extranjeros. A medida que las familias siguen huyendo, la capacidad de proporcionar alimentos a la población de Sudán del Sur se hace cada vez más difícil, especialmente porque la inseguridad alimentaria continúa alcanzando números récord.

Llamamiento a la acción para acabar con el hambre

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18/05/2017


Nosotros, los miembros de más de cien organizaciones religiosas e iglesias mundiales, regionales y nacionales, que representan a más de mil millones de personas, nos reunimos hoy en nuestras comunidades de culto para observar el Día internacional de oración para acabar con el hambre el 21 de mayo de 2017.


Estamos invitando a la oración y a la acción para poner fin a la hambruna, ya que estamos sumamente preocupados por el hecho de que más personas se enfrentan hoy a la hambruna que en ningún otro momento de la historia moderna. La ONU ha declarado la hambruna en Sudán del Sur, mientras que Somalia, Nigeria y Yemen están al borde de la hambruna. Esta situación se ha visto acelerada por una combinación letal de sequía, conflictos, marginación y una gobernanza deficiente. En estos cuatro países, 20 millones de personas están expuestas al riesgo de inanición, y muchos más millones de personas experimentan grados alarmantes de hambre en todo el mundo. La desnutrición está teniendo graves repercusiones y, como siempre, los niños están entre los más afectados, se vuelven cada vez más vulnerables y sufren las consecuencias de por vida. De hecho,1,4 millones de niños podrían morir de desnutrición aguda grave en los próximos meses. Por otra parte, 27 millones de personas no tienen acceso a agua potable en estos cuatro países con riesgo de hambruna, y esto incrementa el riesgo del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.






A pesar de los genuinos esfuerzos de muchos, existe un gran riesgo de que, si la situación sigue su curso actual, la respuesta mundial a esta crisis sea extremadamente inadecuada, y desemboque en muertes y sufrimientos inimaginables.


Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron. Mateo 25:35


Se nos ha encomendado ver lo divino en aquellos que sufren y respetar su dignidad. Estamos llamados, asimismo, a apreciar la resiliencia de las personas y las soluciones que plantean. El alimento es más que un derecho humano: es un don divino que no puede ser negado. Instamos a todos nuestros fieles a que movilicen sus congregaciones y organizaciones, así como a la sociedad más amplia y a los gobiernos, para marcar la diferencia en estos tiempos de sufrimiento sin precedentes.






Las consecuencias más devastadoras de esta crisis pueden ser evitadas si actuamos juntos para:


1. Responder a la acuciante necesidad de recursos


Hay un gran déficit de recursos destinados a financiar la ayuda humanitaria que puede salvar vidas. Hasta ahora, se han recibido solamente 1,3 mil millones de dólares de los 4,9 mil millones de dólares que se necesitan. Se necesita recibir el resto urgentemente. Tenemos que responsabilizarnos nosotros mismos y responsabilizar a nuestras sociedades y nuestros gobiernos de la administración de los recursos necesarios para abordar esta crisis y de que estos lleguen allí donde se necesitan lo antes posible.






2. Comprometerse a trabajar por la paz, abordando las causas de los conflictos y la injusticia


Nos comprometemos a promover la paz en las comunidades para prevenir la aparición de conflictos, y a exigir responsabilidad a los gobiernos y a otras estructuras de poder por cometer abusos de derechos humanos e instigar los conflictos en lugar de aplacarlos. Nos comprometemos también a colaborar con los gobiernos en la creación de instituciones y grupos de la sociedad civil para respetar el Estado de Derecho.






3. Abordar de manera sistemática las causas fundamentales del hambre extrema a largo plazo mediante el desarrollo sostenible


Nos comprometemos a abordar los siguientes temas:


a. El cambio climático, que afecta a los pobres de manera desproporcionada.


b. La desigualdad de género, que perpetúa la injusticia y el empobrecimiento de familias y comunidades.


c. El apoyo a los pequeños agricultores y agricultoras, que producen la mayoría de los alimentos del mundo, pero muchas veces carecen de derechos seguros sobre sus recursos productivos, como pueden ser la tierra, el agua, las semillas, los mercados y los medios financieros que les ayudarían a lograr la seguridad alimentaria y a vivir con dignidad.


d. La consolidación de la paz y la resolución de conflictos en el ámbito comunitario, nacional y mundial.
Que la gracia de Dios disipe la sequía y la hambruna que hay dentro de nosotros y en nuestro entorno, y transforme el mundo, para que sea un reflejo del amor y la fidelidad de Dios. Que, por la misericordia de Dios, hasta la tierra más árida se transforme en un vergel, y los huesos secos vuelvan a la vida dentro y fuera de nosotros (Ezequiel 37:1-14).