09/11/2009

Sudan. Su tierra y belleza


Nadie sabe las distancias en kilómetros en Sudán. Pero el viaje será, si no hay percances (In-Sha’-Allah, si Dios quiere) de 5 ó 6 horas. El motivo es doble, celebrar el domingo en el pueblo central allí, pues el párroco está fuera (son cuatro sacerdotes para toda la diócesis, inmensa) y dejar por el camino a un puñado bullicioso de estudiantes, que ya se apretujan impacientes en la trasera del Toyota, que quieren visitar a sus familias. Son de la primera escuela de secundaria en la región, abierta hace un año. Salimos inmediatamente.
Todo es piedra y polvo en esta época, están lejos las lluvias. Me aseguran que todo se hará verde cuando lleguen, y que los cauces por los que caminamos se desbordarán por el agua. Cuesta imaginarlo, pero les creo.

El coche trepa, literalmente, sobre las rocas y los troncos caídos. A veces la velocidad del coche es la de una persona caminando, una rueda sube a una piedra, otra baja por una rama. Nos hundimos en barrancos, subimos colinas. Encinas resecas y arbustos de monte bajo arañan los retrovisores rotos. A menudo, de entre la vegetación sucia se levantan orgullosos Baobabs, desproporcionados, altos como catedrales. Pasamos junto a chocitas circulares de barro, y niños haciendo cola en los pozos con sus rebaños de cabras. Nos detiene el paso de una fila de blindados blancos, con ruedas como tractores, visible su anagrama ‘UN’ en las banderas y los capós…Son ‘cascos azules’, desminando senderos. Los estudiantes en la camioneta saludan divertidos a esta mezcla de militares holandeses y nigerianos, pero ellos callan, parecen cansados. Paramos una y otra vez en barreras del SPLA, soldados con automáticas colgadas perezosamente al cuello, ojos enrojecidos por el aburrimiento o el alcohol. No nos molestan.

El atardecer va llenando todo con su juego de luz, que enciende una colina, y apaga la siguiente. El cansancio y la belleza del momento nos llevan callados. Cuando llegamos es casi de noche. El P.John se queda en el pueblo, pero me invita a seguir a pie hasta la aldea de cinco estudiantes, subiendo con ellos la montaña. Él se siente mayor para esos senderos. Pienso en el relevo generacional de los misioneros, en la falta de vocaciones, y un poco en Europa.

Los chavales me dejan atrás todo el tiempo, y todo el tiempo me esperan entre risas. Llevan 6 meses sin pisar su pueblo, entiendo su prisa. En seguida nos reciben de entre las sombras las primeras voces de bienvenida, y suenan tambores que en la noche comunican la llegada. Las casas parecen invisibles, levantadas con las piedras que las rodean. Madres y amigos bajan corriendo a abrazar a estos chavales que me guían, se forma un corro, ellos y ellas presumen y flirtean, sus mayores los miran con orgullo…son sus chicos y chicas de secundaria, son el futuro. A mí me alojan en una chocita de piedra junto a la iglesia. Un catequista Nuba y dos profesoras ugandesas, ávidas de novedad, cenan conmigo.
Santiago Izco

04/11/2009

Un medico español en Sudan. Primera parte



Se sacude el bimotor con el primer giro de las hélices. Enseguida, el bramido de motores lo llena todo. Miro por la ventanilla. Aún distingo en la polvareda el Toyota armado del SPLA (Sudanese People Liberation Army) y a los soldados fumando. Ni miraron mi pasaporte, pues para entrar o salir de este lugar no hay visados. Solo mostré un papel arrugado, el permiso de su comandante para que yo pasara allí estos meses.
Se eleva un punto más el tono de las máquinas, e iniciamos el despegue. Recuerdo las palabras que escuché unos días antes de boca de un buen hombre, un maestro de primaria. Me decía: “Tengo que ir a Jundum, me necesitan allí, porque si yo no voy…¿Quién irá?”. Jundum es la aldea donde está su escuela. El se llama Robert. Robert Kamande.
Esa aldea, con la escuela de Robert, y esta pista de donde despega ahora mi avión, están en el centro-Oeste de Sudán, en esa región que los pueblos del Nilo llaman secularmente “las Montañas Nuba”. Solo esta pista de tierra para avionetas, y un eterno camino de piedras hacia Khartoum, la comunican con el mundo. La habitan los Nuba, pueblo siempre en guerra, siempre asediados por las tribus árabes que lo rodean. Un solo europeo, cura valiente y enamorado (D. Daniel Comboni), pudo acceder al corazón de este pueblo aislado, abriéndolo al mundo y al Evangelio.
Las montañas Nuba son interminables colinas de piedra que esconden a este pueblo tan antiguo. Sus hombres, sus mujeres y niños fueron ya codiciados como esclavos por Egipto y Roma, por Etiopía y Arabia. Es trágico como se repite su historia en las tres últimas décadas, en que miles de niños Nuba han sido secuestrados y llevados a Khartoum a campos de ‘reeducación’ (arabización), o vendidos en Chad y Libia como esclavos. Este genocidio, que aún continúa en Darfur, es historia de este ensangrentado Sudán postcolonial, envuelto en el delirio islamista-nacionalista que enloquece a su presidente, Omar Al-Bachir.
El Antonov gira pesadamente al sur. Me esperan muchas horas de vuelo para salir de este país enorme. Brilla abajo el Nilo Blanco, el gran río que une el mundo árabe y negro, la sábana y el desierto. Y sigo pensando en las palabras del maestro de Jundum preocupado por su escuela. “Si yo no voy…”.
Kapuscinski, el periodista y escritor decía: “No escribo sobre “África”, un continente inmenso , sino sobre personas que encontré allí (…) , en realidad, “África” no existe”(Ébano, introducción).
Robert Kamande nació en las “tierras altas” de Kenya, sobre el gran valle del Rift. De etnia Luo, y maestro de siempre, maestro de raza. Fue contratado hace años por la diócesis de Darfur-Kurdufan para dar clase a los niños Nuba, en las aldeas que salpican estas montañas. Al principio las escuelas eran la sombra de un Baobab, lugar discreto y abierto, para estar atento al paso diario de los bombarderos, y correr a refugiarse con los niños bajo las rocas.
En 2005, con la firma de paz entre gobierno y SPLA, cesaron los ataques, y aunque la inseguridad por las incursiones de algunos Misseriya persiste (nómadas armados) las familias van volviendo a sus tierras en el valle, y miles de niños llenan de nuevo de vida las escuelas que la Iglesia reconstruye allí. Así, el camino bajo mi ventana se llena al amanecer de su vocerío y del color de sus uniformes azules, siempre corriendo con sus mochilas, siempre jugando. Niños Nuba, de ojos vivos e inmensos. Ni en otros países de África había visto yo niños así.
Un viernes me esperaba el Padre John, misionero, a la puerta de la consulta en el hospital. Son cerca de las 11, me asomo y le veo riendo, charlando en árabe con el nutrido grupo de pacientes que espera su turno a la sombra de unos arbolitos. Son mujeres envueltas en velos de colores vivos, y niños corriendo entre ellas, o en sus brazos. Algunos ancianos, y pocos hombres. El misionero se acerca y me propone algo: “Santiago, llevas ya mucho aquí, vente conmigo el fin de semana a Jundum, para que veas como son estas tierras más al sur, te descansará y abrirá los ojos”.
Santiago Izco

26/10/2009

Yo me manifiesto


Este pasado fin de semana han tenido lugar en Madrid tres manifestaciones importantes: la del hambre, la de la ley de extranjería y la del aborto. No hay que aclarar que la gente se manifestaba en contra de estas tres cosas y parecía que todo el mundo se había puesto de acuerdo que de todo el calendario del año estas eran las mejores fechas para realizarlas.
Así que paso lo que debía de pasar. A la manifestación más importante que era la de la erradicación del hambre en el mundo acudieron unos pocos y los de siempre. Religiosos y religiosas, misioneros, parejas jóvenes con niños, voluntarios de ONGs que luchan contra la pobreza y el hambre, Sindicatos y Comisiones Obreras. Las clases obreras y emigrantes son los que más sufren la crisis y el paro y los que no tienen dinero para ayudar a sus familias en países que ya sufren del hambre. Se han pronosticado 1.000 millones para este año 2010.
La de la ley de extranjería fue un poco mas de lo mismo pero con muchos emigrantes y Asociaciones que los apoyan y la verdaderamente masiva y anunciada con una presencia de mas de un millón de personas, dicen que hasta de dos fue la del Aborto, que claro ya esta aprobado en España desde hace años pero a la que se quiere ampliar con muchas mas concesiones de edad y libertad para los jóvenes. Esta eclipso a las otras dos y en el Centro de Madrid, Castellana y adyacentes no cabía ni un alfiler.

Yo tengo sensaciones muy encontradas a cerca de una gran mayoría de gente que acude a millares a las manifestaciones y la tengo por una razón muy banal y simplista. Pero me explico. Desde la primera legislación del Gobierno de Zapatero no he vuelto a ver las Noticias de la Tele. Tome la decisión hace unos años cuando todo lo que se veía en ellas era una constante lucha, descalificación de la oposición, insultos y un No rotundo a cualquier proyecto que se presentara. Me humillaba la imagen de clase política que estábamos dando en los paises de la Unión Europea y del mundo entero puesto que más parecía una lucha de vendedoras en el mercado cerca de mi casa que un debate político.
Decidí que esos señores del partido que fueran no iban a notar mi ausencia delante del televisor y yo sin embargo iba a ganar la paz del corazón y de la mente sin tener que aguantar sus estupideces, insultos e irritabilidad. Sé que el 99 por ciento de las personas a las que les digo esto no están de acuerdo conmigo pero al uno por ciento que soy yo me va la mar de bien. Creo estar enterada de lo que pasa en el mundo por los periódicos y muchas otras posibilidades de acceder a lo que sucede importante en él. Además de que tengo acceso a "buenas noticias" que la Tele nunca da.

Soy muy partidaria del dialogo y no la cerrazón aunque los puntos sean muy
divergentes. Creo que entrar en el dialogo facilita la posibilidad de paliar algunos extremos del que piensa diferente a mi pero el No de entrada me excluye de esa posibilidad. Cuando los Gobiernos cambian, los que pasan a la oposición no abrirán la boca para criticar a las leyes que ellos han puesto y los que estén en el poder no las derogarán o paliaran para no hacerse “impopulares”. Entonces me pregunto yo ¿harán manifestaciones los que estaban el sábado pasado en Madrid? ¿ Exigirán cambio de las leyes entonces que sus partidos están en el poder?¿ O simplemente se habrán olvidado de ellas y a vivir como si nada hubiera pasado? Sé que la memoria española es muy corta.
Mi conclusión es que hoy en España no hay partidos de derechas o de izquierdas, ni de los que defienden unos ciertos valores o quienes intentan cargárselos. Aquí todos los políticos son muy parecidos y cuando suben al poder lo que prima es eso: el poder y el ganar dinerito que para eso estamos. Y si no es verdad que me lo digan los que ven la Tele todos los días.

01/10/2009

La gripe A : Un gran negocio.

Esta entrada en el blog no es de cosas bellas como a mi me gusta escribir sino de cosas reales y que nos estan sucediendo. No voy a explicar nada. Solo pedir al que se acerque a mi blog de abrir y utilizar unos minutos de los que no se arrepentira jamas para ver sino ha visto ya el video siguiente. No tengo mas que agradecer al amigo que me lo ha enviado y al cual estoy sumamente agradecida porque hacia tiempo que yo barrabuntaba todo esto y lo llevaba detras de la oreja sin que pudiera proporcionar los datos que el video aporta.

http://www.youtube.com/watch?v=gKwk8Kq8QXA

16/09/2009

Reflexiones de una cooperante en Africa



Ana Dols ha pasado dos años como cooperante en Bangassou una población ubicada en la región de Mbomou, en República Centroafricana. Es interesante ofrecer algunas de sus reflexiones al regresar a España.

La vida aquí es extraordinaria, a la vez que rutinaria. Tan extraordinaria y rutinaria como nuestra vida en España. Es cierto que la manera de vivir aquí es diferente y eso sorprende, supone la vivencia de nuevas experiencias que hacen surgir nuevas emociones. Pero no es nada extraordinario, es otra realidad, una realidad ordinaria. Lo que hace extraordinaria la vida aquí es la apertura y la capacidad de disfrutar de los pequeños momentos que surge en aquellos que venimos del exterior. Es esa nueva mirada que tenemos sobre las cosas lo que hace que esas cosas sean extraordinarias.

Estos dos años han estado repletos de nuevas experiencias y encuentros. Me he confrontado a realidades demasiado lejanas para mí cuando estaba en España. Que una cosa es hablar del encuentro de culturas y otra lograr integrarse en una cultura tan diferente. Que una cosa es hablar de Sida y otra ver morir una amiga por esa enfermedad. Que una cosa es estudiar las estadísticas de mortalidad infantil y otra ver morir un niño. Que una cosa es fascinarse por los ritos de la brujería africana y otra ver como todo un barrio pega una paliza a un anciano y lo encierra en su casa para quemarlo vivo, sólo porque piensan que es un brujo… Todas están experiencias duelen y abren heridas que no siempre son fáciles de cicatrizar. Son realidades que nos sobrepasan, que nos hacen perder cierta ingenuidad, nos hace perder ilusiones. Y al mismo tiempo te enseña que la muerte y el sufrimiento son parte de la vida y que hay cosas que escapan a nuestro control. Pero a pesar del sufrimiento y las malas experiencias, las lecciones más importantes que he aprendido aquí están llenas de optimismo y de vida. La primera es que la felicidad está en saber vivir, pero vivir en mayúsculas!!

Otra de las cuestiones que más se han repetido durante este tiempo es la relacionada con la cooperación, con el desarrollo, la solidaridad, las relaciones norte- sur, blanco- negro. No he conseguido encontrar una respuesta a todo eso pero ahora sí que sé lo que no es la cooperación. Me he dado cuenta de muchos de los fallos que cometemos, de las incoherencias, las hipocresías… Es necesario comprometerse, pero comprometerse de verdad. Dejarse de miedos y prejuicios. Apostar por medidas más sólidas y dignas. Apostar por el comercio justo (aunque sea más caro), interesarnos por la política, la cultura africana, viajar a Marruecos, a Senegal, Camerún, acercarse a las comunidades extranjeras de nuestra sociedad… Dejar de tener una mirada ingenua e infantil sobre el África y los africanos. Mirarles de igual a igual, sin compasión pero con comprensión, a la vez que con exigencia. Escucharles y dejar que tomen sus propias decisiones. Ayudarles a remar, pero dejando que sean ellos los que comanden el barco. Acompañarles en su desarrollo pero dejando que elijan ellos la manera de avanzar.

El África es mucho más de lo que imaginamos. Y os confieso que uno de mis retos al volver a España es mostrar esa otra cara del África. Hablar del África, del desarrollo, del voluntariado… sin caer demasiado en los tópicos de siempre. ¿Cómo hacerlo? Pues de momento no sé… pero ya surgirán las ideas y las ocasiones…
Ana Dols

15/09/2009

Voluntarios en Republica Dominicana

Hay gente que utiliza el verano para pasarselo bien "haciendo el bien". Y esas son sus vacaciones y su mes de Agosto. Haciendo feliz a los niños. Nadie puede decir Padre sino cree que el resto de los humanos son sus hermanos. Esto lo dice el valenciano Gonzalez Faus. Me siento orgullosa de ellos aunque tendreis que adivinar quienes son mirandoles a los ojos. Todos resplandecen con la belleza que tienen en su interior.
Miralos...
http://www.youtube.com/watch?v=wGrqWUZD0Zc

08/09/2009

Una pelicula


Las llaves de casa
Enzo Porcelli
Año 2004

Creí que la mejor película que había podido ver este año era el Gran Torino y de pronto me quedo extasiada ante un DVD que me cae en las manos llamada “las llaves de casa”. ¡Que preciosidad de película!
Es una producción italo franco alemana de Enzo Porcelli que se presentó a los Oscar para el premio a la mejor película de habla no inglesa y que imagino no gano nada. Pero ya se sabe que los Oscar se han politizado y dejan las obras de arte aparcadas en la cuneta.
Las llaves de casa narra la historia de un niño Paolo de 15 años, que debido a un parto traumático sufre de una deficiencia física y mental y de su joven padre, un hombre de unos treinta y pico de años que no lo ha visto nunca porque huyo del hospital aquel día en que su novia de 19 años moría en el parto sin poder aceptar y asimilar la perdida de ella. El niño se ha criado con el matrimonio y familia de su tía, una hermana de su madre a los que consideran sus padres.
La película comienza con un viaje en el que el padre real por primera vez acompaña a Paolo al hospital de Berlín en donde Paolo sigue tratamientos regulares ya que los médicos han sugerido que la presencia del padre biológico puede ser importante para el niño.
La película es la descripción de esos cuatro o cinco días que ellos pasan juntos y se conocen y descubren. La actitud de Gianni es de vergüenza ante este hijo tan maltrecho físicamente y de ignorancia de lo que ha de decir y hacer con el que superara poco a poco con el encuentro de una mujer serena y llena de paz que cuida a su hija impedida desde hace 20 años. Las conversaciones que mantiene con ella en momentos de desconcierto total le van ayudar a Gianni a descubrirse a si mismo.
Las escenas entre padre e hijo son de una delicadeza y ternura impresionante sin caer nunca en lo sensiblero. Este joven padre felizmente casado y con otro hijo de 8 meses se ve desbordado por un amor desconocido pero enorme hacia Paolo al que no deja de tocar, acariciar y besar como atraído por un imán.

Los dos viven una especie de luna de miel en que Gianni cree poder tener a su hijo así para siempre pero la realidad de la enfermedad se impondrá al término de estos pocos días y Paolo volverá a escaparse a su mundo oscuro interior al que su padre ni nadie sabe llegar ni rescatarlo. Es entonces cuando el sufrimiento se revelara para Gianni con fuerza como lo que es: la otra cara inseparable del amor.
No se puede amar mucho e intensamente sin pagar el precio del sufrimiento.

La película es una preciosidad y un canto al Amor.