18 sept. 2013

El corazon es un cazador solitario




 Foto de Granger. Galeria de Fine Art

“En la ciudad había dos mudos, y siempre estaban juntos”, así comienza El corazón es un cazador solitario de Carson McCullers.
Todos sabemos que la primera frase de un libro puede tener tanto poder como para que inmediatamente el lector se sienta atraído o piense por el contrario que no va a valer mucho la pena el tiempo de dedicarse a leerlo.
 ¿ Quién no querría saber que les pasa a estos dos personajes que no pueden hablar porque no han podido aprender el lenguaje? ¿ Cómo viven? ¿ Por que están juntos?   ¿Por que el corazón es un cazador solitario?

No puedo negar mi interés de estos últimos años por la literatura americana y canadiense  y con la que intento aprender de esas sociedades, sus culturas, sus maneras de pensar, sus inicios. Ya hay demasiada basura en la Televisión como para no necesitar el compensar esa vision con mas realidad y belleza.
Y voy encontrando verdaderas “perlas negras, exoticas, diferentes” dentro del caparazón de unas portadas y paginas que mientras las mantengo en mis manos me han trasladado no solo a personajes vivos y distintos, lugares y calles que nunca pisare y visitare sino que han hecho posible un viaje mucho más maravilloso y existencial como es el viaje hacia mi interior, mi propio yo, mis sentimientos, mis momentos felices y oscuros.  Todo aquello que desee ser y no logre porque los cambie por otros que se presentaron mas deprisa en mi camino haciendo de mi vida lo que soy ahora  pero que nunca he olvidado. Son viajes hacia mi propio corazón.

Carson McCullers no tenia mas que 23 años cuando escribió esta novela algo que me muestra su genialidad y el haber sido una escritora en la que el uso de las palabras le sirvió para describir lo que su mente veía y creaba. Sus personajes son tan emotivos, reales que tiene la fuerza de hacer lo que solo  las grandes obras de la literatura consiguen. En realidad lo que cualquier escritor,  que se merezca esa palabra debe de hacer con su pluma. Comenzar un dialogo con el lector que no tenga ya  respuestas dadas  a sus preguntas, ni finales a las  situaciones, ni personajes completamente  acabados sino que sea el lector quien pueda  imaginarlos, vivir con ellos y sentir en su corazón como todo ese universo es  también su propio universo, sus mismas preguntas, su mismo sufrimiento sus mismas zonas secretas que nunca jamás  ha querido revelar  a nadie.
Que al pasar pagina tras pagina se dé cuenta con una sorpresa excitante  de que el o ella están dentro de esa historia, se han trasladado a esos lugares y  que ya son  Mick, o Jake o Portia o tienen la piel negra o son mudos... en la que hasta un pequeño bebe al que se saca en un cochecito a pasear y se le deja solo mientras sus hermanos juegan sobre el tejado de una casa sin terminar tiene la fuerza de evocarnos nuestra infancia y nuestro recuerdo de que también alguna vez y a una edad muy temprana hemos experimentado ya una profunda soledad.

Alguien ser reía hace poco de mí simplemente porque dije que una de las cosas por las que sentiría morirme es por que ya no podría  tener el  tiempo para leer tantas cosas buenas que están ahí esperándome, esperándonos a todos y que es puro alimento para nuestro corazón. Pero ya sé que esto es pura avaricia.
De momento muchas  gracias a Carson McCuller.