8 sept. 2009

Una pelicula


Las llaves de casa
Enzo Porcelli
Año 2004

Creí que la mejor película que había podido ver este año era el Gran Torino y de pronto me quedo extasiada ante un DVD que me cae en las manos llamada “las llaves de casa”. ¡Que preciosidad de película!
Es una producción italo franco alemana de Enzo Porcelli que se presentó a los Oscar para el premio a la mejor película de habla no inglesa y que imagino no gano nada. Pero ya se sabe que los Oscar se han politizado y dejan las obras de arte aparcadas en la cuneta.
Las llaves de casa narra la historia de un niño Paolo de 15 años, que debido a un parto traumático sufre de una deficiencia física y mental y de su joven padre, un hombre de unos treinta y pico de años que no lo ha visto nunca porque huyo del hospital aquel día en que su novia de 19 años moría en el parto sin poder aceptar y asimilar la perdida de ella. El niño se ha criado con el matrimonio y familia de su tía, una hermana de su madre a los que consideran sus padres.
La película comienza con un viaje en el que el padre real por primera vez acompaña a Paolo al hospital de Berlín en donde Paolo sigue tratamientos regulares ya que los médicos han sugerido que la presencia del padre biológico puede ser importante para el niño.
La película es la descripción de esos cuatro o cinco días que ellos pasan juntos y se conocen y descubren. La actitud de Gianni es de vergüenza ante este hijo tan maltrecho físicamente y de ignorancia de lo que ha de decir y hacer con el que superara poco a poco con el encuentro de una mujer serena y llena de paz que cuida a su hija impedida desde hace 20 años. Las conversaciones que mantiene con ella en momentos de desconcierto total le van ayudar a Gianni a descubrirse a si mismo.
Las escenas entre padre e hijo son de una delicadeza y ternura impresionante sin caer nunca en lo sensiblero. Este joven padre felizmente casado y con otro hijo de 8 meses se ve desbordado por un amor desconocido pero enorme hacia Paolo al que no deja de tocar, acariciar y besar como atraído por un imán.

Los dos viven una especie de luna de miel en que Gianni cree poder tener a su hijo así para siempre pero la realidad de la enfermedad se impondrá al término de estos pocos días y Paolo volverá a escaparse a su mundo oscuro interior al que su padre ni nadie sabe llegar ni rescatarlo. Es entonces cuando el sufrimiento se revelara para Gianni con fuerza como lo que es: la otra cara inseparable del amor.
No se puede amar mucho e intensamente sin pagar el precio del sufrimiento.

La película es una preciosidad y un canto al Amor.

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