Mientras
que en Europa y en el mundo Occidental invertimos mucho dinero en ponernos en
forma y sobre todo en adelgazar para sentirnos bien e ir a la “moda”, en un país del continente africano, Mauritania
tienen la costumbre de cebar a las jóvenes hasta convertirlas en obesas y así
asegurar su matrimonio. Si se es delgada o de peso normal no encuentra marido.
El
cebar a las jóvenes es incluso una profesión que hace ganar dinero a quien la
practica. Los productos utilizados:
unas dosis de hasta diez litros de leche diarios y la comida tradicional del país, el cuscús.
Si
tenemos en cuenta que las jóvenes son ya dadas en matrimonio a través de un
contrato entre familias a la edad de 12 y 13 años, eso significa que el “engorde
de las jóvenes comienza dos o tres años antes y cuando se es aun una niña. Los
sufrimientos que esto conlleva son muy grandes, no solo físicos y psíquicos
durante ese periodo de tiempo sino fatales para la salud de esas mujeres una
vez tienen que dar a luz y más tarde sobrellevar los síntomas y enfermedades
que la obesidad trae consigo: diabetes, reumatismo, sobrepeso en el esqueleto
óseo, etc. Algunas de ellas a la edad de 30 años parecen mujeres de 60 o más,
con verdaderos síntomas de envejecimiento prematuro debido a la obesidad y al
hecho de haber comenzado a ser madres a una edad tan temprana como los 13 y 14
años.
Esta
practica intenta ser combatida por Asociaciones de Mujeres que luchan por los
derechos de la mujer dentro y fuera del país mauritano. Un acto muy humanitario
para todos los que apoyan esta lucha.
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