23 jul. 2008

Oran


Oran es la segunda capital de Argelia y tiene una situación similar a Argel a orillas del mar y protegida por las montañas que la rodean haciéndole de muralla natural.

He estado allí cuatro días de visita y semi- trabajo y he podido visitar las Bibliotecas de los Misioneros y las Misioneras de Ntra Sra. de África. Las dos con muy buenas instalaciones de salas de lectura, estudio, préstamo de libros y clases de español y francés dentro de muy diversas actividades que se imparten para los estudiantes de Oran.

Oran también esta llena de gente y por las aceras has de ir siempre con cuidado para no tropezar con el resto de peatones que circulamos sobre ellas. Es muy difícil o imposible pasear por sus calles. Simplemente tienes que dirigirte con decisión allí adonde deseas ir y si vas acompañada circular en fila india. Imposible mantener una conversación que es lo que nos gusta hacer a los españoles a la vez que miramos los escaparates de las tiendas.

Pero como todas las ciudades Oran tiene su propia personalidad y una vida que late en su interior y que la hace única. Lo noté pronto al pasar por su Ayuntamiento. Sobre la acera y apostados a la puerta del mismo vi a tres hombres sentados en pequeñas sillas con una caja de esas del mercado para contener fruta colocada en sentido vertical delante de ellos y en la cual se encontraba una maquina de escribir de tamaño pequeño, verde y posiblemente de marca Olivetti con la que sus propietarios escribían instancias o solicitudes a petición de quienes las necesitaban en ese momento para entrega de documentación o papeles. Son una especie de secretarios que atienden en el acto y en la puerta a sus clientes. Me pareció algo muy original y eficaz además de pintoresco.

El Ayuntamiento se encuentra en frente del consulado español en una calle cortada en todos los sentidos por la policía y por la que solo se puede circular a pie.

Mas adelante y circulando por otra calle mire hacia arriba y vi en la parte superior de un edificio de mas de 10 pisos dos leones inmensos de bronce con sus cabezas desafiantes y hacia el cielo que parecían vigilar todo desde la terraza. Y no era el único edificio que los tiene. La palabra en árabe de Oran significa león y los leones se encuentran en muchos edificios y puertas de lugares importantes.

Oran tiene como centinela en lo alto de una montaña una iglesia dedicada a la Virgen Maria con una estatua de bronce de la virgen en actitud de acogida y brazos extendidos coronada por un pararrayos y que se conserva como un lugar de turismo al que suben diariamente por una carretera bordeando el precipicio hacia al Mar cientos de coches. La Madre del profeta Jesús, Myriam, es un personaje venerado por los musulmanes y ello explica que hayan conservado su presencia allí.

Si se continua subiendo se llega a la cima de la montaña en donde hay una pequeña estancia dedicada a un marabú u hombre santo a la que entran a orar los musulmanes. También hay un parque y posibilidad de hacer un picnic en mesas y bancos de madera. La vista es muy bonita a la luz del sol durante el día con el Mar Mediterráneo enfrente de ti y debe de ser aun mejor viendo por la noche a los pies la ciudad iluminada de Oran.

Oran es también tierra de mártires y durante los años del terrorismo su Obispo Pierre Clavier fue asesinado. Pierre Clavier había nacido allí y pertenecía a una familia de origen francés pero argelina por más de cuatro generaciones. Este hombre inteligente, religioso dominico además de Obispo era un intelectual profundamente cristiano que había dicho cosas tan profundas como estas: “Yo no tengo toda la verdad y si que tengo mucha necesidad de la verdad de los otros”. Y también esta que tiene mucha resonancia personal para mi: “el valor de mi vida solo se mide con mi capacidad para darla”. Y así creo que es. Eso es lo que valen nuestras vidas. Ni más ni menos. La medida con la que somos capaces de darla a los demás.

Y mi viaje de vuelta a Argel lo contaré en otro momento.

La fotografía esta tomada del buscador Google.

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