29 ago. 2009

Las lecturas del verano


Cuando regresé a España en la primavera, si es que la ha habido este año, me quede muy extrañada al ver que en todos los autobuses, trenes y vagones de metros todo el mundo, de los pocos que leen en nuestro país, llevaban en las manos unos libros de tapas negras con una niña delgaducha en la portada. No sabia que pasaba, ¡ estarían regalando esos libros? a lo mejor si me enteraba en donde ¿ a mi me darían otro?. Pero no, no era eso, sino que se llamaban Millenium eran tres libros y había también una película sobre el primer tomo de algo así “como los hombres que no amaban a las mujeres”. Bueno yo pensé, que nada nuevo bajo la capa del cielo si se visitaban algunos de los países que yo había estado.

La sorpresa me vino al ver los precios de esas novelas y tantos millones vendidos con la crisis financiera que vivíamos. Hasta que naturalmente los encontré en posesión de un sobrino y leí un par de ellos en la playa. Y con el libro en la mano no me diferenciaba de nadie y hasta me dio algo de seguridad: ¡ya nadie me iba a contar el boom literario del año!. Pero me cansé. Y me dije que echaba de menos mis libros y mis autores y que este verano que tenia algo de tiempo me dedicaría a paliar mi casi ignorancia total de los autores americanos. A los monstruos de ese país ya los conozco un poco: Steinbeck, Hemingway, Truman Capote, Paul Auster. Acababa de leer” La noche del oráculo” y no hago mas que recomendar Mr. Vértigo como un libro muy ameno, fascinante y que nos abre a la ilusión.
Por eso me puse a buscar en las estanterías de libros de mi hermano y puse aparte a Susan Sontag y a Norman Mailer. De este último he leído La canción del verdugo con la que gano su Premio Pulitzer y Los desnudos y los muertos. Libros los dos muy densos y crudos pero en los que he aprendido mucho sobre la sociedad americana, sus personajes y maneras de vivir. El segundo aunque es un libro de memoria de la Segunda
Guerra mundial describe cada soldado con detalle y nos cuenta su procedencia, su pasado, su carácter, sus miedos con una precisión casi palpable. Luego los mezcla en un pelotón de soldados en el interior de una selva luchando contra los japoneses y hace de esa conjunción una obra maestra.
De Assia Djebar estoy leyendo una historia de mujeres argelinas que se llama “Femmes d´Álger dans leur appartement”.

Me he alegrado de haber dejado a Stieg Larson para un momento en que solo desee distraerme un poco, y no leer nada serio.

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