22 ene 2018

La cita espiritual. “Distracciones”. Salvador Ros.




Distraerse es normal, normalísimo, no es ninguna tragedia: se distrae el profesor mientras explica en clase; se distrae el alumno en cuanto pasa una mosca; se distrae el amigo en la conversación más íntima. En fin, que no queramos ser tan devotos de no distraernos en la oración que resultemos exagerados y ridículos. La propia Santa Teresa, después del matrimonio espiritual, ya al final de sus días, seguía distrayéndose: «En eso de divertirme en el rezar el oficio divino, aunque tengo quizá harta culpa, quiero pensar es flaqueza de cabeza; y así lo piense vuestra merced». Efectivamente, es inevitable, «es cosa forzosa y no os traiga inquietas y afligidas». «Hemos de pensar que no mira el Señor en estas cosas, que aunque a nosotros nos parecen faltas, no lo son. Ya sabe Su Majestad nuestra miseria y bajo natural mejor que nosotros mismos; y sabe que ya estas almas desean siempre pensar en él y amarle. Esta determinación es la que quiere; esotro afligimiento que nos damos no sirve de más de inquietar el alma. Así que torno a avisar, y aunque lo diga muchas veces no va nada, que importa mucho que de sequedades, ni de inquietudes y distraimiento en los pensamientos nadie se apriete ni aflija… Y así es bien, ni siempre dejar la oración, ni siempre atormentar al alma a lo que no puede».




Salvador Ros García. El modo de oración de santa Teresa.


Carmelitas Descalzas. Alba de Tormes, 2015. p.27.

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