30 jun 2022
Boletin de Biotropia. Importante
Los medios de comunicación se hacen eco de la satisfacción del Gobierno de España por el hecho de que la OTAN haya reconocido en su nueva hoja de ruta —por primera vez en su historia— las “amenazas del flanco sur”, precisamente en un momento en que las preocupaciones de la Alianza Atlántica están centradas en la invasión rusa de Ucrania.Resulta cuestionante que esta preocupación por “las amenazas del sur” se plasme unos días después de la última tragedia en la valla de Melilla, en la que cerca de dos mil personas se enfrentaron a las autoridades marroquíes y españolas en un asalto masivo a la frontera, con decenas de muertos y heridos.
Es motivo de reflexión, como mínimo, el hecho de que se pretenda dar una respuesta militar a situaciones que tienen que ver en su origen con la pobreza. En palabras de Santiago Agrelo, obispo emérito de Tánger: “No sé qué mensaje se esconde detrás de la militarización de la frontera. Es algo tan absurdo lo que llevamos viendo en las fronteras en los últimos 15 años, que no consigo intuir siquiera qué es lo que se pretende con ese derroche de dinero y de vidas humanas”.
(Imagen de Jody Davis en Pixabay)
Resumen de enlaces
El mismo Santiago Agrelo publica en Noticias Obreras a propósito de los jóvenes africanos fallecidos en la valla de Melilla: “La culpa es de los muertos. Los violentos son los muertos. Los responsables son los muertos. Las autoridades de los pueblos solo pueden felicitarse de haber conseguido que los violentos estén muertos, que los sin derechos estén muertos, que los sin pan estén muertos.”
Y en una entrevista en el mismo medio, continúa Santiago Agrelo: “Yo no puedo olvidar que en las fronteras los pobres sufren, y sufren y sufren y mueren. Yo no puedo olvidar que esos sufrimientos y esas muertes son evitables. Yo no puedo olvidar que esos sufrimientos y esas muertes, aunque sean otros lo que los causan, los causan siempre en mi nombre”.
“Si quieres la paz, no prepares la guerra”. Con este espíritu contrario al dicho latino, miles de personas se manifestaron en Madrid en vísperas de la cumbre de la OTAN bajo el lema “No a las guerras. No a la OTAN. Por la paz”.
Y para reflexionar serenamente, entre los muchos comentarios que ha suscitado el drama de Melilla, seleccionamos el de Santi Torres en el blog de Cristianismo y Justicia: “El peligro de acostumbrarnos a todo esto y de hacernos indiferentes es tan grande… La mayoría pronto olvidaremos el episodio...”
Descanso veraniego
Sin olvidarnos de los episodios y de las injusticias de nuestro mundo, como otros años, nos despedimos hasta después del verano, anunciando el próximo encuentro de Biotropía el fin de semana del 17-18 de septiembre en Cañicosa (Segovia). La Asamblea anual de la asociación tendrá lugar el sábado 17.
La cita espiritual. "La voz del silencio". Salomé Arricibita.
Hay silencios que levantan muros y silencios que los otorgan.
Hay intenciones con bondad, que en silencio no se mojan.
Hay silencios de poder que nos "guardan" las fronteras.
Hay silencios de querer, que por no querer, condenan.
Hay silencios helados, que nos gritan a la cara
y silenciamos su grito, apagando la pantalla.
Hay silencios del alma que nos hacen tener miedo
y los miedos, a sus anchas, nos silencian la esperanza
Hay miradas en silencio, que me atruenan las entrañas,
largas colas, frío y miedo, rabiando desesperanza.
Hay tristezas tan profundas, que nunca sabré a que saben;
ojalá enjugar sus lágrimas, iluminase oscuridades.
Hay silencios que incomodan porque reclaman justicia.
Hay silencios que acompañan porque comparten la vida.
Hay silencios que se alejan, silencios de manos frías.
Y hay silencios que calientan el alma como caricias.
Hay silencios que se cortan, porque en verdad no hay palabras,
¡tantos seres sin hogar y yo aquí sin hacer nada!
Hay canciones en silencio y hay silencios que me cantan.
Que cante mi corazón, aunque quiera callar mi alma.
Seamos voz del silencio de los que pierden su vida,
voz fuerte para que caigan las vallas y concertinas.
Seamos voz que nos saque del silencio que inmoviliza,
voz que toque los corazones para curar sus heridas.
(Ver vídeo en YouTube)
6 jun 2022
La cita espiritual. "Desaprender la guerra". Luis Guitarra
Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas,
indemnizar al alma, sumarse a la alegría.
Humanizar los credos, purificar la brisa,
adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.
Desconvocar el odio, desestimar la ira,
rehusar usar la fuerza, rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas, sitiar cada mentira,
pactar sin condiciones, rendirse a la Justicia.
Desaprender la guerra, curarse las heridas.
Desaprender la guerra, negarse a las consignas.
Desaprender la guerra, rodearse de caricias.
Desaprender la guerra, rendirse a la Justicia.
Desaprender la guerra, sumarse a la alegría.
Desaprender la guerra, reinaugurar la Vida.
(Videoclip oficial de la canción en YouTube)
27 may 2022
Noticias de Tierra Santa
El comunicado final se hace público hoy, 26 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor.
Comunicado final de la Coordinadora de obispos para la Tierra Santa
“Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha”
Salmo 137:5
Jerusalén es una ciudad judía, una ciudad cristiana, una ciudad musulmana. Debe seguir siendo un patrimonio común y no convertirse nunca en el monopolio exclusivo de ninguna religión. Hemos venido a reunirnos y a rezar con nuestros hermanos y hermanas, conscientes del mensaje del Patriarca Pizzaballa de que es nuestro derecho y nuestro deber como cristianos defender la apertura y la universalidad de la ciudad.
La comunidad cristiana es esencial para la identidad de Jerusalén, tanto ahora como en el futuro. Sin embargo, su presencia continua se ve amenazada por la ocupación y la injusticia. Muchos de los que vimos se enfrentan a la violencia e intimidación de grupos de colonos, a las restricciones a su libertad de movimiento, o a separaciones familiares por el estatus que se les ha asignado.
Compartimos la preocupación expresada por la comunidad cristiana sobre las restricciones unilaterales a la libertad de culto durante la Semana Santa, impuestas por la policía israelí. Experimentamos el profundo dolor y la ira que sienten los cristianos locales por el asesinato de la periodista católica palestina Shireen Abu Akleh y el vergonzoso ataque a los acompañantes en su funeral.
Fuimos testigos de cómo muchas personas de todos los orígenes están viviendo en la pobreza, que se ha visto agravada por la pandemia. La ausencia de peregrinos durante los dos últimos años ha devastado los medios de subsistencia, incluso entre la comunidad cristiana de Jerusalén, dejando a algunas familias con dificultades para conseguir vivienda, alimentos u otros productos básicos.
En medio de estos desafíos, hay sin embargo signos de esperanza. Visitamos organizaciones cristianas que se responsabilizan del bienestar de su comunidad y de la sociedad en general. Trabajan incansablemente para aliviar las dificultades y mejorar la vida. Conocimos a jóvenes que, a pesar de enfrentarse a diario a violaciones de sus derechos humanos fundamentales, se niegan a ser la última generación de cristianos en la ciudad.
Cuando los peregrinos regresen una vez más, les pedimos que apoyen a los cristianos de Jerusalén y de toda Tierra Santa. Es esencial que todos los peregrinos comprendan y se comprometan con la realidad de la vida de la comunidad cristiana aquí. Una verdadera peregrinación a Tierra Santa debe ser un viaje de fe, encuentro y solidaridad.
El Papa Francisco afirma el valor universal de Jerusalén, que va más allá de cualquier consideración de las cuestiones territoriales. 1 Inspirados por Cristo nuestra paz, todos los cristianos deben ayudar a preservar el carácter sagrado de la ciudad y promover una auténtica visión de Jerusalén como lugar de diálogo y unidad.
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1 feb 2022
2022: el año en el que África puede liderar la lucha contra el cambio climático
La celebración de la cumbre climática de la COP27 en suelo africano será la oportunidad perfecta para que el continente pueda reclamar las necesidades de las naciones más vulnerables frente a los intereses de los países más ricos.
Aunque en la COP26 ha habido algunos avances, desde
África se ha percibido como una conferencia liderada por el Norte Global en
favor de sus propios intereses. Por el contrario, no se ha avanzado demasiado
en la creación de un fondo internacional para lidiar con los permanentes daños
que causa el cambio climático al Sur Global. A pesar de apenas haber
contribuido en la emisión de los gases de efecto invernadero, África sufre las
peores consecuencias del cambio climático.
No obstante, la buena noticia es que fue un tema tan
presente durante toda la cumbre de Glasgow que ya no se puede evitar más.
Consecuentemente, la COP26 ha establecido el contexto perfecto para que 2022
sea el año en que África cambie esta tendencia. La celebración de la COP27 en
Egipto es la oportunidad del continente para asegurarse de que sean los
intereses de los más vulnerables al cambio climático los que dirijan las
negociaciones internacionales en esta cuestión.
Pero para asegurarse de que eso ocurre el continente
necesita estar preparado. En este sentido, es necesario un movimiento
panafricano que una a todo el continente, alineando las prioridades de todos
los países y uniendo todos sus recursos políticos y diplomáticos. Al fin y al
cabo, cuando África habla como uno, habla con poder.
Además, algunos países del continente se están
convirtiendo en todo un ejemplo de cómo debería ser el camino de la transición
energética, sustituyendo las fuentes sucias y contaminantes por otras más
limpias, verdes y renovables. África, por lo tanto, tiene suficientes recursos
solares y eólicos para ser un pionero mundial en la descarbonización de sus
economías y así debería reivindicarse.
Mohamed Adow
Fuente: African
Arguments - Mohamed Adow
20 ene 2022
El futuro depende ahora de nosotros
La COP26 en Glasgow decepcionó en el punto central: en el consenso sobre la mitigación del calentamiento global, pues todavía admitió el uso del carbón, aunque para ser abolido gradualmente como fuente energética. Pero tuvo el mérito que nunca habían tenido las sesiones de las 25 COPs anteriores. Esta vez, sin excepción, se admitió la existencia antropogénica de los disturbios climáticos. Se han producido eventos extremos, la irrupción del metano, debido al deshielo del permafrost y de los cascos polares, 20 veces más dañino que el CO2, la erosión creciente de la biodiversidad, la gama de virus como el de la Covid-19, la Sobrecarga de la Tierra (Earth Overhoot) que nos llena de temor cada año, pues el consumo actual necesita más de una Tierra y media (1,75), lo que impide su biocapacidad y la superación de algunas de las Nueve Barreras Planetarias (9 Planetarian Bounderies) que pueden poner en peligro nuestro ensayo civilizatorio. Tdo ello ha duplicado los negacionistas, que preferían defender sus fortunas y su capital antes que la vida del planeta y nuestro futuro común.
Hay una acalorada disputa mundial sobre cómo continuará la historia en la pos-pandemia. Hay varios modelos en la agenda. Creo que deberían descartarse los más radicales, porque son demasiado crueles y anti-vida humana, como el Great Reset, “el Gran Reinicio” de un capitalismo despótico, sugerido por el príncipe parásito Charles y asumido por el 0,1% de los multibillonarios mundiales. También el tentador “Capitalismo verde” que busca cubrir de verde todo el planeta, pero no plantea nunca la cuestión de la desigualdad social que castiga y se cobra millones de vidas humanas. Aceptables y en cierto modo promisorios son el eco-socialismo y el bien vivir y convivir de los andinos. Ambos serían viables en el supuesto de una gobernanza global y pluralista, dispuesta a encontrar soluciones globales para problemas globales como el de la pandemia, y de un orden planetario mínimo que incluya a todos, también la naturaleza, en la única Casa Común.
Creo que el Papa Francisco en la Fratelli tutti presentó algunos valores fundamentales a partir de los cuales se podría proyectar un paradigma que garantice el futuro de la especie y de nuestra civilización: una biocivilización centrada en una fraternidad sin fronteras y una amistad social universal.
Claramente se dio cuenta de que hay tres presupuestos necesarios: el primero, superar el paradigma vigente desde hace ya algunos siglos del ser humano como dominus (dueño y señor) que no se siente parte de la naturaleza sino que la domina con el instrumento de la tecnociencia. El segundo, asumir una alternativa al dominus, que sería el frater: el ser humano, hombre y mujer, hermanos y hermanas unos de otros y de todos los seres de la naturaleza, por tener todos un origen común, el húmus de la Tierra, por ser portadores del mismo código genético de base y por sentirnos parte de la naturaleza. El tercero, activar el “principio esperanza”, más profundo que la virtud de la esperanza, aquel impulso interior que no conoce tiempo ni espacio y que está presente siempre en el ser humano llevándolo a la indignación contra los desaciertos sociales y al coraje para transformarlos proyectando nuevos mundos, utopías viables y la autosuperación de sí mismo.
Los valores no serán tomados de las grandes narrativas ya ensayadas, la del iluminismo, la del capitalismo y la del socialismo que llevaron a la crisis sistémica actual, y que por tanto no realizaron sus propósitos. Va a beber del propio pozo, en la naturaleza esencial del ser humano.
Ahí descubre que somos esencialmente seres de relación ilimitada, cuya mejor expresión reside en la amorosidad; seres de solidaridad que en los primeros tiempos de la hominización nos permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad; seres de cooperación, pues solamente juntos podemos construir nuestro hábitat que se da en la convivencia, en la sociedad, en las civilizaciones, en una palabra, en el bien-común general; seres de cuidado, pues este define la naturaleza humana, de todos los seres vivos y emerge también como una constante cosmológica: todo existe porque todos los factores se combinaron sutilmente para que irrumpiese la vida, y como sub-capítulo de la vida, la vida humana y el propio universo, que sin el debido cuidado de todos los elementos no habría permitido que estuviésemos aquí escribiendo sobre estas cosas; seres espirituales, capaces de plantear las cuestiones más radicales sobre el por qué de nuestra existencia, absolutamente gratuita, cuál es nuestro lugar en el conjunto de los seres, a qué destino somos llamados y el hecho de intuir que detrás de todo lo que existe y vive subyace una Energía poderosa y amorosa (¿el Vacío cuántico, la Energía de fondo del universo o el Abismo generador de todo lo que existe?) con la cual podemos relacionarnos con veneración y con silencio reverente.
A partir de estos valores podrá forjarse otro mundo posible y ahora necesario. Lógicamente la travesía de un paradigma a otro no se hará de un día para otro, y no sin grandes dificultades, oposiciones y crisis. Pero no tenemos otra alternativa. Como escribió Eric Hobsbawn en “La era de los extremos” (1995) en su última página: “No sabemos hacia donde estamos yendo. Si la humanidad quiere tener un futuro significativo no puede ser mediante la prolongación de pasado y del presente. Si tratamos de construir el tercer milenio sobre esta base vamos a fracasar. Y el precio del fracaso, o sea, la alternativa al cambio de la sociedad es la oscuridad” (p.562).
Esto vale especialmente para aquellos que anhelan volver a la antigua normalidad, perversa para la vida de la naturaleza y para la vida humana. Tenemos que cambiar o si no, como dijo el Secretario de la ONU, António Guterres, al abrir los trabajos de la COP26: “Si no actuamos ahora estaremos cavando nuestra propia sepultura”.
El futuro es hoy, como proclamaban las cien mil personas de la COP26 paralela en Glasgow. Si no empezamos ahora a orientarnos por los valores arriba mencionados, estaremos pavimentando el camino para un desastre ecológico-social de proporciones nunca antes habidas. Pero creo y espero, espero y creo que la pulsión de vida, más fuerte que la pulsión de muerte, nos llevará a los cambios necesarios. Viviremos y todavía vamos a brillar.
Leonardo Boff, filósofo y ecoteólogo ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra: una sociedad de fraternidad sin fronteras y de amistad social, Vozes 2020.
12 ene 2022
Las religiones ante el cambio climático: anuncio, compromiso y colaboración para una mayor conciencia del cuidado de toda la Creación
Dos meses después de la histórica cumbre interreligiosa celebrada en el Vaticano en la antesala de la COP 26 para firmar un compromiso conjunto contra el cambio climático, la Iglesia española ha tomado el testigo y ha convocado, en otra foto para la historia, a representantes de las principales religiones en nuestro país, para reflexionar y testimoniar el compromiso conjunto en la lucha contra el cambio climático y el cuidado de la Casa Común, que “está en la base de la fe”.
El Cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE; el P. Archimandrita Demetrio, del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal; Mohamed Ajana, de la Comisión Islámica de España; Moshe Bendahan, de la Comunidad Judía de España y Alfredo Abad, de la Iglesia Evangélica Española, acudieron al llamamiento, no solo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana de la CEE, convocante del acto, sino también de numerosas instituciones que trabajan, de uno u otro modo, en las cuestiones esenciales que tienen que ver con la vida, el cuidado de la casa común, la justicia social y la situación de los pobres: Cáritas Española, CONFER, Manos Unidas, Fundación Pablo VI, Movimiento Laudato si, Comunidad San Egidio, Enlázate por la justicia, Justicia y Paz, REDES, Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, Comisión Islámica, Federación de Comunidades Judías de España, Iglesia Evangélica Española y la Iglesia Episcopal Reformada Española.
Moderados por la periodista Mª Ángeles Fernández, directora de “Frontera” y “Últimas Preguntas”, de RTVE, los 5 partieron de la base de que el hombre “no es dueño del universo, sino custodio” y que Dios lo ha puesto en la Tierra, para que, “estando a su servicio” la cuide y la proteja, empezando por los más débiles, como son “los pobres, los refugiados, el embrión humano y las personas a las puertas de la muerte”, tal y como apuntó el representante de la Iglesia Ortodoxa en España y Portugal, P. Archimandrita Demetrio. El problema es que a lo largo de los siglos el hombre “en vez de jardinero del Edén se ha convertido en depredador del Cosmos”.
En las mismas escrituras hay ejemplos de cómo tenemos que cuidar la Tierra, pero quizá, reconoció el Cardenal Juan José Omella, “no lo hemos cultivado lo suficiente en nuestras catequesis y en nuestros trabajos pastorales”. El grito de la Tierra, el llamamiento de muchas personas y del propio Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si’ “nos alerta de todo lo que nos estamos jugando para las generaciones futuras”, que son quienes van a sufrir las consecuencias de su deterioro.
Por su parte, el representante de la Iglesia Evangélica, Alfredo Abad, reclamó una seria toma de conciencia sobre nuestros estilos de vida y sobre lo que estamos dispuestos a cambiar como sociedad a pesar de los costes. Y apuntó a varios ejemplos, como la intolerancia hacia la inmigración en África, “cuando tenemos barcos de pesca esquilmando sus costas”, o la permisividad hacia “los vertidos de toneladas de mercurio al mar para salvar puestos de trabajo.
Por último, el Cardenal Juan José Omella instó a un mayor compromiso institucional, que debe ir de la mano “del anuncio y la denuncia”: “¿Cuántos años hace que se viene reclamando el 0,7% del PIB para los países pobres y cuántos lo han cumplido? ¿En qué medida los países desarrollados ayudamos a que puedan vivir dignamente y cuidar de la Casa Común?”, se preguntó. Aunque queda mucho por hacer sí reconoció que hay una conciencia creciente. Por eso, quiso felicitar a los jóvenes, dirigiéndose de forma muy especial a los presentes en el acto por su compromiso y sensibilización con el cuidado de la Tierra. “Aunque hace más ruido el árbol seco que se cae que los brotes verdes que salen, hay más brotes verdes que ramas secas”, concluyó.
