10 oct. 2008

Actualidad


Esta mañana en la catedral de Argel se ha celebrado una Misa para acoger e instalar en la diócesis de Argel al Obispo católico Monseñor Bader.

Monseñor Bader sustituye a Monseñor Tissier que había solicitado ya hace algún tiempo su relevo al Papa.

Monseñor G. Bader tiene 57 años y es jordano. Llegó anoche a la capital de Argelia acompañado de una delegación de familiares y amigos de su antigua parroquia y una representación de obispos procedentes de la conferencia episcopal francesa, Jordania, y el Obispo de Túnez.

En Argelia nadie conoce a este hombre pero el hecho de que proceda de un país árabe es un plus que tiene a su favor en Argelia. Es conocedor del mundo árabe y el Islam.

A la misa de la catedral han asistido un delegado del gobierno de Argelia, el Ministro de Asuntos Religiosos y Embajadores de varios países especialmente del Próximo Oriente además de Jefes Religiosos de otras iglesias.

La Eucaristía ha sido una expresión multicolor de razas y países provenientes, de Europa, Asia, y África que han animado la misa con sus cantos variados y sus oraciones recitadas en distintas lenguas además del árabe y el francés. La comunidad cristiana es pequeña en Argelia, unos 10.000 cristianos en un mundo completamente musulmán, pero es intercultural y ya no solo internacional sino ínter global. De las mil personas que ocupábamos la catedral esta mañana solo unos cuantos se podían agrupar en la misma nacionalidad. Había gente de muy diversas nacionalidades: polacos, franceses, indios, libaneses, españoles, jordanos, italianos, belgas, nigerianos, congoleses, ruandeses, camerunenses, sirios, brasileños y una lista que se haría interminable. Pero la verdad es que después de los 6 meses pasados aquí ya casi ni lo noto. La gente cuando se saluda tiene la costumbre de decir no solo su nombre sino también su país originario para que la otra persona no tenga que hacer el esfuerzo si es capaz de ello de distinguir su procedencia por el acento.

Hoy en la catedral también había gente de ciudades próximas a Argel que han venido para recibir a su nuevo Obispo por eso hemos tenido el placer de escuchar a coros muy diferentes y muy africanos que han cantado con el movimiento de sus cuerpos y su alegría característica. Una ofrenda de platos florales, velas y aromas presentada por religiosas indias con sus bellos vestidos cada uno de un color distinto ha traído hasta nuestros sentidos la armonía india. No ha faltado desde luego la guitarra y el órgano para acompañar toda esta diversidad de cantos y expresiones. La de una iglesia universal allí donde se encuentra y de la que todos participamos.

Monseñor Bader en su homilía nos ha dado las gracias por este recibimiento y gracias a Dios por haberlo traído a Argelia. Su deseo es conocer más a esta nación tan bella y que desea la paz, a nuestras comunidades cristianas, a la Sociedad argelina, a sus Instituciones para así poder amarlas y de ese amor grande servir a todos. La Iglesia quiere seguir sirviendo Argelia a la que tan unida esta después de tantos años de sufrimientos y alegrías.

Los cristianos que están aquí no se sienten extranjeros en Argel. Viven y aman Argelia y se puede apreciar enseguida que son parte de ella.

Ha sido una ceremonia y un encuentro muy grato y del que todos parece hemos disfrutado mucho. Nuestro mejor deseo para Monseñor Bader.

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