9 ene. 2009

Camus, un mensaje para el mundo


“No existe ninguna causa por grande y noble que sea que justifique la muerte de los inocentes”.

Albert Camus, premio Nóbel de Literatura escribió una obra de teatro, Los Justos, basada en un hecho histórico en que un revolucionario ruso espera el paso de la carroza del Gran Duque Sergio para arrojar unas bombas y en el momento preciso se da cuenta de que hay dos niños en ella y desiste. Un periódico publico en 2002 la entrevista a una mujer palestina que iba a inmolarse dinamitándose ella misma y que en el ultimo instante vio a niños y dijo:” en un segundo me di cuenta de que merecería todas las penas del infierno y no la gloria de los mártires.” Una escena angustiosa y muy similar a estas sucede en la película Munich.

Camus tomo parte de la resistencia francesa contra los nazis durante la segunda guerra mundial. Para el la violencia puede en algunos momentos como en esa situación ser explicada pero nunca jamás justificada si ocasiona la muerte de poblaciones civiles de inocentes.

En una sociedad globalizada y multicultural como la nuestra los individuos podemos vivir en paz y juntos si reconocemos que tenemos valores morales o éticos en los que estamos de acuerdo. Si para un individuo la sinceridad y honestidad es un bien y para otro la mentira, la estafa y el engaño no es un mal difícilmente podrán dialogar. Para Camus un valor universal es el respeto a la vida puesto que todas las sociedades y grupos humanos sienten que la vida es un don diferente de todos los demás. Por eso y sobre esa base podríamos construir un mundo de entendimiento y de dialogo. Todos los otros tratados y acuerdos internacionales que hagamos no duraran ni tendrán sentido si no estamos de acuerdo en respetar este valor.

Si en el presente momento de nuestra historia el respeto a la vida, la justicia, la solidaridad y la sinceridad están ausentes de nuestras sociedades y de nosotros como individuos el mundo no puede ir mas que hacia una desintegración cada vez mas acelerada y de ahí tantas guerras y conflictos que nos afectan a nivel mundial.


El trabajo del artista no consiste solo en crear su obra sino la de contribuir a través de sus actos por pequeños e insignificantes que parezcan a hacer de este mundo un lugar mejor para todos. Y la misión del artista es la de todo hombre y mujer. Si realizamos estos actos en nuestra vida entonces nuestras vidas están justificadas.

En una encuesta realizada en 2008 a la juventud universitaria de Postdam los resultados dieron una perdida de estos valores de sinceridad, justicia y solidaridad en la conciencia individual de los jóvenes. El valor más alto es la posibilidad de alcanzar el éxito y el beneficio a toda costa. ¿No suena esto a la última estafa americana? ¿Una perdida total de aprecio por los amigos, la familia y los individuos hasta llegar a engañarlos y a arruinarlos?.

El ser humano es portador de algo divino que todos sentimos en un momento u otro de nuestras vidas cuando amamos y cuando contemplamos la belleza o ponemos actos de generosidad y sacrifico de nuestras vidas por el bien de otros. Pero esta luz debe de cuidarse y alimentarse en nuestro ser con mucho cuidado para no dejarla morir como una flor sofocada y arrancada por vientos de materialismo y de total indiferencia.

Todos somos artistas como Albert Camus, todos somos humanos y nuestra gran y mas importante tarea es la de construir el mundo en que vivimos y no de destruirlo. En esto Camus nos ha dejado su palabra.

1 comentario:

Petrusdom dijo...

Yo no se si somos portadores de algo divino, si debemos cuidar esa luz pero recuerdo una frase que leí en un libro de Adela Cortina: "Sin capacidad de compasión podemos no captar el sufrimiento de otro. Sin capacidad de indignación podemos no percibir las injusticias", y esto último pienso que es lo que ocurre en estos tiempos.
Felicidades por tu blog y recibe un cordial abrazo.