29 ene. 2009

Jerusalén


“Por encima de la tapia, se pueden ver las luces de Jerusalén, con sus minaretes y el campanario de sus iglesias, hoy descuartizados por ese muro sacrilego, miserable y feo, producto de la inconsistencia de los hombres y de sus recalcitrantes cabronadas. Y sin embargo, a pesar de la afrenta de ese muro de todas las discordias, la desfigurada Jerusalén no se da por vencida. Ahi sigue, atrincherada entre la clemencia de sus llanuras y el rigor del desierto de Judea, bebiendo su superviviencia en las fuentes de sus vocaciones eternas, que se niegan a complacer tanto a los reyes de entonces como a los charlatanes de hoy. Aunque cruelmente afectada por los abusos de unos y el martirio de otros, sigue conservando la fe, esta noche mas que nunca. Parece estar rezando entre sus cirios y recuperando todo el vigor de sus profecias ahora que los hombres se disponen a acostarse. El silencio es un remanso de paz. La brisa chirria por entre el follaje, cargada de inciensos y de olores cosmicos. Basta con escuchar atentamente para sentir el pulso de los dioses, tender la mano para recoger su misericordia, mostrar entereza para confundirse con ellos.”

Yasmina Khadra

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